Humanizando al Rock

Humanizando al Rock

Son muy pocas las chances de que nosotros, bolsas de sangre, carne y hueso, experimentemos algo similar a lo que viven nuestras amadas estrellas del rock. La idea de esta sección es no refregarte lo copado que son ellos sino demostrarte que los personajes de los pósters a veces viven situaciones parecidas a las nuestras. 

Shock Golf

En este caso vamos a poner la lupa en el recordado Alice Cooper, el hombre que inventó el shock rock, uno de los protagonistas de la escena metalera durante casi cuarenta años. Al parecer le gustaba demasiado empinar el codo y quería dejar ese hábito insalubre. Su fórmula se basó en el viejo lema que dice “un clavo saca a otro clavo”. 

Todo comenzó un día que Cooper estaba aburrido y borracho en la habitación de un hotel viendo una repetición de la película Star Trek. Un amigo lo arrastró fuera del cuarto y le propuso una partida de golf. Desde entonces Alice Cooper abandonó el chupi y se convirtió en un adicto.. pero del golf. Tanto así que se levantaba a las 7 de la matina para hacer 36 hoyos 6 días a la semana. 

Con el tiempo se convirtió en un respetado golfista en Estados Unidos y hasta tuvo su propio torneo de golf: “Alice Cooper Golf Tournament”. Además escribió su propio libro sobre el tema: “Alice Cooper, Golf Monster: A Rock´n Roller´s 12 Steps to Becoming a Golf Addict”, donde relata cómo su pasión por el deporte le ayudó a controlar su alcoholismo. 


Los chicos crecen

Cuando Gunner, el hijo mayor de Nikki Six, cumplió 14 años, su padre pensó que había llegado el momento de hablar de sexo con su retoño. El bajista de Motley Crue preparó un discurso muy profesional lleno de términos técnicos y científicos, pero cuando llegó la hora de la verdad, cambió de idea y creyó que sería mejor hablarle de un modo más abierto y sincero para que le entendiera mejor.

Fue así que le dijo: “Amigo, quiero que sepas que a lo largo de mi vida vi de todo”, fueron sus primeras palabras mientras le daba unas palmaditas en la espalda. “Si vas a tener relaciones sexuales no olvides envolverte el miembro en plástico, sino te vas a morir. Ahora ya no es como en los viejos tiempos. Yo solía acostarme con cualquier cosa que llevara pollera y lo único que tenía que hacer después era ponerme una inyección de penicilina para eliminar los bichos”. El adolescente abrió los ojos y aterrado exclamó:”¿¡Bichos!?”. 

Después de aquella conversación, el joven Gunner se lo pensó dos veces antes de tener su primera experiencia sexual ante el temor de que aquellos bichos asesinos, de los que le habló su padre, le devoraran su aparato reproductor. 

Escribe: Agustín Baccá.

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