06 Abr Curiosidades que No Sabías de La Renga
La Renga es una banda argentina que ha dejado una huella profunda en el rock nacional, pero más allá de su legado musical, existen detalles fascinantes de su historia que pocos conocen. Por ejemplo, la primera vez que La Renga llenó el Estadio Obras, una de las más grandes muestras de su éxito, Los Redondos, otra banda legendaria, les envió un cajón de champagne para felicitarlos. Un gesto que simboliza la camaradería entre grandes del rock argentino.

El disco Despedazado por mil partes es uno de los más emblemáticos de la banda, y su tapa esconde un curioso detalle: un ángel que, si se da vuelta, se transforma en un demonio, reflejando quizás la dualidad y la potencia del propio sonido de La Renga.

Antes de dedicarse a la música a tiempo completo, los miembros de la banda tenían ocupaciones muy distintas. Chizzo era plomero, Tete trabajaba en una fábrica, y el Tanque era taxista. Sin embargo, su pasión por el rock los llevó a vivir de la música y a alcanzar el reconocimiento que tienen hoy.

Uno de los momentos más controversiales en su carrera fue el conflicto diplomático por su canción “Blues de Bolivia”. Este tema desató tensiones, pero como respuesta, La Renga compuso “A la carga mi rocanrol”, un himno de resistencia con la fuerza que caracteriza a la banda.

El bajista de La Renga, Tete, es conocido por su talento, pero pocos saben que su nombre completo es Héctor Gabriel Iglesias. Por su parte, Tanque, el baterista, comenzó su carrera tocando la guitarra antes de encontrar su lugar tras los tambores.

Una de las particularidades más intrigantes de La Renga está en su tema “Noche Vudú”, donde al inicio se escucha un mensaje subliminal. Si se invierte el audio, se puede escuchar “NOCHE VUDU”, un detalle que demuestra la creatividad y el toque de misterio que siempre ha caracterizado a la banda.

En la canción “Hielasangre”, Lihuel Iglesias, hijo de Tete, participó como músico invitado, un gesto que une las generaciones de esta familia de músicos.

Por último, en la primera presentación de “La Balada del Diablo y La Muerte”, Chizzo, en un giro inesperado, tocó la guitarra acústica, añadiendo una textura diferente a esta icónica canción.

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