24 Mar Tool hizo su debut en Lollapalooza Argentina
Tool debutó en Lollapalooza Argentina, un evento que, hasta hace poco, parecía una fantasía. Aquellos que siguieron a la banda desde los 90, cuando se cruzaron con sus videoclips en MTV, ya daban por sentado que la oportunidad de verlos en Buenos Aires sería un sueño lejano, algo reservado para los afortunados de Europa o Brasil. Sin embargo, la casualidad trajo a los fanáticos a San Isidro, a la misma hora que La K’Onga, y se vieron obligados a enfrentar una situación surreal: vivir el presente mientras miraban al cielo rogando que la tormenta no desbaratara su gran momento.

La apertura con “Stinkfist” hizo que los presentes se dieran cuenta de que la realidad estaba superando la ficción. A pesar de la disparidad estética y generacional entre el público de Tool y el del resto del festival, lo cierto es que todos sabían que habían pagado por algo único. Para ver a la banda en vivo no hace falta entendimiento de las letras: la música de Tool es una experiencia introspectiva, cerebral y envolvente, que obliga a quienes la escuchan a sentirse solos, incluso en medio de la multitud.

Con temas como “Fear Inoculum”, la banda crea un crescendo sonoro que, a través de una percusión hindú y guitarras experimentales, construye una atmósfera que pasa de lo psicodélico a lo amenazante. La técnica de Danny Carey en la batería es incomparable, llevando a los límites lo que parece imposible de ejecutar. Las visuales, lejos de ser simples acompañamientos, son pesadillas que sumergen al espectador en un terror psicológico, con imágenes que van desde el body horror hasta lo lovecraftiano.

A pesar de ser cuatro miembros en el escenario, la música de Tool parece multiplicarse, con roles que se invierten y una complejidad musical que va más allá de las expectativas. En canciones como “Invincible” o “Pneuma”, cada uno de los miembros se apodera de la melodía, creando momentos de pura intensidad.

Después de décadas de espera, los fanáticos finalmente pudieron ver a Tool en acción. Sabían que no iban a recibir un espectáculo convencional, sino una muestra de cómo la banda puede ser intelectual y física al mismo tiempo. Tool no vino a hacer concesiones, pero sí dejó claro que está dispuesto a continuar desafiando los límites de la música.

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