06 Ago Conocé a Wayra Iglesias
Con apenas veintipico, Wayra Iglesias canta como si viniera de otra época. Su voz grave, con tintes bluseros y aires sesentosos, la emparenta más con Déborah Dixon o Janis Joplin que con sus contemporáneas.

Hija de Tete, histórico bajista de La Renga, y de Silvina Cendón, baterista de Q’Acelga, Wayra creció entre escenarios, ensayos y rock and roll del más clásico.

“Celeste, Fabiana, Déborah… ellas me marcaron un montón”, dice, aunque la presencia de Janis se cuela por todos lados: en sus discos, su ropa, su cuarto. Pero Wayra no es solo una heredera; es una artista con personalidad, que elige lo que canta y lo que viste.

En sus canciones hay referencias a Riff, a La Renga y a los grandes del rock rutero como Creedence o Aerosmith, bandas que la acompañaron desde el asiento trasero en viajes familiares.

A los ocho años ya sabía que la música era su camino y pidió clases de canto. Hoy, con estilo propio, pantalones pata de elefante y mucha actitud, pisa fuerte en una escena que necesitaba una voz como la suya.
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