El Curioso Caso del Guitarrista de Intoxicados que se Transformó en Empresario

El Curioso Caso del Guitarrista de Intoxicados que se Transformó en Empresario

Darío Botte tenía 14 años cuando vio por primera vez a Los Piojos en vivo, un momento que marcaría su vida. Aquel recital lo impactó tanto que, de regreso a su casa, le dijo a su madre: “¡Quiero ser rockero!”. Su mamá no estuvo muy de acuerdo, instándole a estudiar y trabajar primero. Sin embargo, Botte siguió su propio camino, primero en una multinacional y luego fundando en 2011 su propia empresa de alimentos congelados, Trigal, sin dejar atrás su amor por la música.

Hoy, Botte es un claro ejemplo de cómo dos mundos pueden coexistir armoniosamente. Como empresario, su compañía Trigal es una de las líderes en el mercado, con más de 100 empleados y un volumen de producción impresionante. Pero, al mismo tiempo, su pasión por la guitarra lo mantiene activo como miembro de Intoxicados, la banda de la que ahora forma parte bajo la dirección de Felipe Barrozo.

La historia de su empresa es también un testimonio de esfuerzo. Comenzó su camino vendiendo medialunas congeladas en su auto, tras dejar un exitoso puesto en Pillsbury. Poco a poco, con máquinas y sacrificio, Trigal creció, y hoy Botte mira al futuro con una expansión hacia América Latina y nuevos proyectos, como una planta libre de gluten.

A pesar del éxito empresarial, la música siempre fue su refugio. La guitarra, que aprendió a tocar de manera autodidacta con revistas, ha sido su cable a tierra. En sus 40 años, nunca dejó de soñar con la música, y fue así como se unió a Intoxicados, haciendo realidad su deseo de profesionalizar su hobby. Ahora, cada fin de semana, combina su amor por la música con su carrera empresarial, equilibrando estos dos mundos que, lejos de contradecirse, se enriquecen mutuamente.

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