23 Mar Rockeros EnREDados: Marzo de Coronavirus
A los músicos, de rock, trap, pop, tango, disco, metal, cumbia y del género que se les ocurra les pintó el encierro. Nada que no hayan hecho antes, pero esta vez la excusa no sería darse una panzada de drogas duras sino resguardarse del virus que puso al planeta en alerta.
Quizás vos, querido lector, también estés de cuarentena en tu departamentito. Bueno, en esta nota te mostramos cómo hacen las estrellas del mundo musical para sobrevivir en sus mansiones sin tener contacto con la vida real. Un poco como siempre.
Lady Gaga
Instagram: @ladygaga
La autodenominada Reina de los monstruos intenta llevar tranquilidad a las familias reunidas detrás de un smartphone. En el texto que acompaña a la foto, cuenta que ella habló con médicos y científicos -creer o reventar- y dice que va a estar todo bien. Ella está a resguardo en su casa y con sus mascotas. Vos hacé lo mismo.
Rob Halford
Instagram: @robhalfordlegacy
El cantante de Judas Priest la vio venir. Precavido, el bueno de Rob ya tiene 69 años y tiene que cuidarse. El ícono del metal pesado, a quien le debemos la estética de cuero y tachas (que en realidad lo hizo por su afinidad con el sadomasoquismo) ya sobrevivió a cosas mucho peores como para paranoiquear con esta gripe evolucionada.
Juanchi Baleirón
Instagram: @juanchib
El cantante de Los Pericos volvió, junto a su banda, de una gira por EEUU y les tocó la misma suerte que a todos los afectados. Luego de cancelar fechas por México, el grupo decidió refugiarse todos juntos en la casa de Juanchi en el barrio porteño de Saavedra.
“Estamos todos bien de salud, gracias a Dios, pero vamos derecho a una cuarentena y esperemos generar conciencia desde el lugar de personas públicas que somos. Se viene #Cuarentemas, estén atentos y gracias a todos por los saludos y preocupación. Los quiero bocha!!!”, escribió Baleirón en su cuenta de Twitter.
Madonna
Instagram: @madonna
La Reina indiscutida del Pop mundial no zafó de la cuarentena. Ni de esa maldita rodilla. La cantante decidió hacer un parate y dedicarse de lleno a rehabilitar su cuerpo, pero encerrada en su casa. Casa que debe ser inmensa y con todos los chiches que podemos imaginar, y otros que nuestra cabeza de cordero no puede ni alcanzar.
Escribe: Agustín Baccá.
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